
Un pie de agua. O eso le parecía a primera vista. Traslúcido, azul verdoso... Pero se mantenía en su forma, y podía apoyarlo y moverlo. Sensibilidad no tenía, era más bien como cuando se te duerme un pie, pero con más control sobre el movimiento. Empezó por experimentar con él, ponerlo en el suelo, dar patadas a las paredes, no le dolía, en absoluto, "fantástico" pensó.